lunes, 6 de mayo de 2013


CAPÍTULO 15

- Buenos días a todo el mundo!- Grité yo bajando las escaleras de dos en dos mientras por mis venas corría todavía la adrenalina de por la noche. 
Vaya por lo que vi estaba hablando sola, por lo menos en el salón no había absolutamente nadie. ¿Demasiado temprano para ellos?. Al entrar en la cocina para hacerles el desayuno a los demás me encontré a Zayn saqueando la nevera. Era gracioso. Él estaba en calzoncillos y llevaba entre sus brazos aproximadamente media docena de pastelitos de crema.
- Fuenos Difas- Dijo farfullando- ¿ Qué tal?- Ya se había quitado la cuchara con nutella que llevaba en la boca, bueno más bien, ya se la había comido.
- Buenos días- le respondí un poco sorprendida de que me hablase con tanta normalidad.- Devuelve todos esos pasteles a la nevera que os voy a preparar un desayuno como Dios manda.
- Si señora, a sus ordenes.- Acompañó la respuesta con una especie de paso militar que acabó por romper los rescoldos de odio que había en mi corazón. No era mala persona, sino un chico completamente adorable. No pude más que estallar en sonoras carcajadas.
- No soy tu coronel eh... Ven no te escabullas, que necesito ayuda para el desayuno que pretendo hacer.
- hey, y que se supone que vamos a preparar?- Me dijo mientras se apoyaba en la encimera de la cocina.
- Bien, veamos. Yo tenía pensado unos churros con chocolate. ¿Conforme?
- Mmm, no sé que es eso.- dijo mientras fruncía el ceño.
- Es un desayuno español, so inculto. A ver saca de la nevera mantequilla, y coge también harina y sal. RUN.
Me encantaba poder mandar en algo y sobre todo a él. Iba a hacerle sufrir a mi manera. Los chicos son unos manazas en la cocina, pues bien, él iba a tener que aprender por la fuerza. Como bien dicen los mayores: " ojo por ojo y diente por diente". Nunca antes había podido poner en práctica aquel refrán hasta el momento.
- Aquí tienes, ¿ahora?- me dijo mientras depositaba los ingredientes encima de la isla de la lujosa cocina.
- Ven, mira y aprende.- Puse a calentar agua con la mantequilla y mientras, a él le mandé poner a derretir el chocolate, le advertí de lo fácil era que se quemase y que para evitarlo tenía que estar constantemente removiéndolo. En realidad eso era una mentira enorme, pero bueno me merecía disfrutar un poquito del momento, ¿no?.
Para cuando yo estaba haciendo la masa de los deliciosos churros que mi abuela me había enseñado a hacer, a él le caían gotas de sudor de la frente. La verdad es que era un tanto extraño... Andaba medio desnudo y cocinando.
Para cuando los estaba friendo él gritó:
-¡ Sara! Malévola, ya te he dejado disfrutar bastante, que no soy tonto se que el chocolate no se pega ...- Ups pillada, pensé yo.
- Vale, vale. Una concesión personal, por lo que me hiciste pasar estos días anteriores, ¿Qué esperabas?, ¿que se olvidase sin más?.
- No, pero no pensaba que te fueses a vengar de esta manera, hubiese estado mejor que me insultases, como todas las demás.- así que se había comportado así con mas chicas,apunte mental.
- Ja, si ya. Sigue soñando Malik, yo aquí soy la que mando y te ordeno que me traigas más harina- Le dije mientras yo erguía muy soberbiamente mi cabeza.
ZAS
Mi pelo lleno de harina, pasó de castaño oscuro a blanco. No pude hacer otra cosa que darme la vuelta y echar a correr detrás de él. No podía ser otra persona, los demás seguían durmiendo. Lo alcancé en el jardín, cuando ya giraba la esquina para perderse por la calle del vecindario. Tuve que alargarme para cogerlo por detrás, ya que corría demasiado rápido, para mis piernas. Pero al final la victoria fue mía. El problema es que la inercia nos llevo a los dos hacía delante y nos comimos la " riquísima" hierba del jardín trasero.
- ¿Pero por qué huele a quemado?- Gritó alguien desde la planta de arriba. Mierda los churros. Recordé. Ambos nos levantamos lo más rápido del suelo que pudimos y echamos a correr como verdaderos corre-caminos hacia la cocina. Los churros estaban como el carbón. Se me habían descuidado por culpa de perseguirlo por toda la casa. Rápidamente, los tiré a la basura, limpiamos la cocina y con una mirada cómplice nos fuimos a esconder detrás de la puerta del salón.
- ¿Te puedes creer esto?, nos venimos aquí a vivir y se incendia- Le dijo Candela a María mientras ambas bajaban corriendo por las escaleras.
- Chicas, esperad. No vaya a ser que haya sido algún ladrón- Dijo Niall mientras se ponía unos pantalones a la vez que bajaba dando botes las escaleras.
- ¿Cómo va a ser un ladrón?, sí, lo único en lo que pensaba era en ponerse a hacernos el desayuno- Le contestó Marina irónica mientras aparecía por una de las puertas de las habitaciones.
- Se nos ha olvidado el chocolate- me susurró Zayn al oído.
- Lo sé, sh calla no vaya a ser que sean batman y nos oigan
No pudimos contener más la risa, entre que él puso una cara de ilusión en cuanto oyó la palabra batman y entre que  Niall se había puesto a gritar : " Quien sea el acosador que se vaya por favor". La felicidad pudo con la malicia de gastarles una broma.
- ¡Pero bueno! Ya tenemos a los responsables- Dijo Paula, mientras bajaba por las escaleras, desde allí tenía una muy buena perspectiva del salón. Que fallo.
- ¿ Quién? ¿ Cuándo?, ¿Cómo?- Dije yo mientras me hacía la loca.
- O una de dos: o erais vosotros los de los churros quemados que por casualidad hay en la papelera o os estabais dando el lote en el salón, guarros- Nos dijo Louis, mientras salía del baño.
- Em, no, lo segundo NO.- le respondió Zayn.
- TRAIDORES- dijo Candela mientras nos miraba de forma reprochadora.
Después de media hora discutiendo sobre lo mal que lo habíamos hecho y bla bla bla ( yo desconecté a los cinco minutos, tengo es gran habilidad). Decidieron ir a pasar al día al campo, para aprovechar el asombroso sol que hacía teniendo en cuenta que era finales de Diciembre.
No sabíamos el frío que podía llegar a hacer en la campiña inglesa por lo que todos nos pusimos la ropa más calentita que teníamos. Nos montamos en la furgoneta de Scooby-Doo que los chicos habían comprado hacía poco y pusimos rumbo a Nevermind, donde todos los problemas se nos iban a olvidar

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