martes, 30 de abril de 2013

Nos bautizamos

CAPÍTULO 14

-Sara, corre venga. Quiero entrar en la casa¡- Me dijo Maria mientras echaba a correr como una desesperada hacia la puerta. La verdad es que la casa era impresionante, nunca me había imaginado que se pudiese construir una casa de aquel tipo en el centro de Londres.
- Bueno yo no tengo tanta paciencia. Yo tengo que entrar- me dijo también Candela mientras echaba a andar para alcanzar a María.
Yo me quedé la última todavía contemplando desde fuera la enormidad de la casa. Sí que tenían buen gusto, sí. Y pensar que Harry vivía en aquel apartamento. ¿Pero que hacía con su vida?. Si yo fuese él ya haría siglos que me hubiese acoplado a mis amigos.
Entré por la puerta y lo que vi todavía me dejó mucho más impresionada.
Era estancias abiertas y enormes. Digo estancias porque daba la impresión de que la cocina abarcaba como tres veces el piso de mi hermano, en fin era impresionante. Subí las escaleras con la esperanza de encontrar una habitación vacía donde pudiese dormir sola, pero al abrir las puertas observé que todas estaban ya ocupadas por los cuatro chicos. En una había libre una litera y en las demás una cama, era extraño es como si supiesen que íbamos a venir, porque lo más normal es que en tu habitación solo tengas tu cama no otra, estilo de repuesto (?).
Todos estaban arriba conmigo y las chicas se fueron adueñando de la cama de cada habitación, hasta que solo quedábamos sin ella Marina, Harry y yo. En fin ellos como no, escogieron la litera y yo con resignación entre en la habitación del final del pasillo que era donde ninguna de las otras traidoras habían entrado. A Liam le empezó a dar la risa tonta y yo le pregunté con la mirada porque se reía de aquella manera tan rara. La cosa era que aquella era su habitación.
- Sara, prepárate para despertarte por la noche con un cubo de agua fría recorriendo tu cuerpo, no se me ha olvidado lo del ketchup.
- Em Liam aquello fue con amor, lo sabes no?- Le dije mientras intentaba mostrar una cara de cachorrito, por lo que se ve no sirvió de nada porque me siguió observando de manera perversa. Después de colocar todas nuestras cosas en las respectivas habitaciones y también después de que Liam me hubiese intentando tirar encima un bote entero de pasta de los diente, bajamos a cenar. Habían pedido pizza haría una media hora a la pizzería de la esquina.
Nos sentamos en el enorme sofá que  se encontraba en el salón. Se notaba que les gustaba hacer el vago, si señor.
- Venga chicos vamos a jugar a algo que yo me se para que no nos de vuergüenza vernos con las pintas de recién levantados o en ropa interior- dijo Paula que ya llevaba su tercera cerveza junto con la pizza.
- Em... que propones? Me das mucho miedo- Le contestó Louis. Mientras ponía una de sus caras habituales.
- Un juego que nosotras cuatro aprendimos en un campamento, os acordáis chicas?
- No no no y no! Paula por favor que luego no les voy a poder mirar ni a la cara- Dijo Candela mientras se sonrosaba. Dios mio a saber de que iba el maldito juego.
- Bueno anda explica, no nos dejes en ascuas, c´mon c´mon- Le instó Niall.
- Bien veamos. Consiste en ir di diciendo: Yo nunca e... y te quitas una prenda de ropa, las personas del resto del grupo que tampoco lo hayan hecho se quitan otra prenda y así sucesivamente.
- No es un poco pervertido el juego? Pero vosotras a que clase de campamento ibais?- Exclamó Zayn un poquito alterado.
- En fin si no os gusta nada ...- Le respondió ella triste.
- Eh yo no he dicho que no- le respondió Harry todo feliz. En fn vaya guarro el chaval.
- ¿ Quién vota a que se haga?- gritó María, auto-levantando ella la mano. - ¿ qué? Debe ser la cerveza pero hoy estoy lanzada.- me respondió ante mi mirada inquisitiva.
Seis manos se levantaron y como eramos diez, pues mayoría absoluta, resignada me preparé para lo peor. Empezaba Maria por estar tan emocionada.
- Yo nunca he follado- dijo ella toda garbosa sin ni si quiera un poquito de vergüenza- ... ¿QUÉ?- Le dijo a Louis mientras se quitaba la camiseta. A continuación todas nosotras hicimos lo mismo en fin era la verdad no?.
- Vaya, vaya. En serio me lo decís? Que nunca habéis... - Nos preguntó Zayn, me echó una mirada de recelo impresionante, pero a la vez debía de estar acordándose de aquel día que me llamó bollera a la cara después de haber insinuado que era una puta. En fin que se tragase sus palabras.
Ninguna constestámos, era obvia la respuesta.
- Yo nunca me he emborrachado- Dijo Paula toda seria-  A la vez que se quitaba una de las vans, ups no nos habíamos dado cuenta de que eso también valía. Ella y yo fuimos las únicas que nos quitamos el calzado. Todos los chicos seguían enteritos vestidos.
Era mi turno.
- Yo nuca me he enamorado- dije, todos giraron sus cabezas hacia mi como un resorte, vaya tan raro era?
Me quité la otra converse que llevaba y me quedé tan pancha. Nadie  más se quitó una prenda.
Estuvimos jugando hasta que todos nosotros nos quedamos en ropa interior, había sido buena idea porque al principio estábamos incómodos, pero ahora era como siempre hubiésemos andado así.
- Vale vale otro juego que se me ocurre- dijo Liam.- el de la fresa?- dijo mientras miraba a los demás chicos, estos comenzaron todos a sonreír de forma bobalicona.- Voy a por ellas a la cocina. Un minuto.
Cuando volvió se puso una fresa en la boca y le hizo señas a Candela para que se le acercase. Esta obedeció y se acercó a él. Sin dejarla casi ni llegar Liam se acercó a ella tanto que todos entendimos en que consistía el juego. Ella mordió la fresa por el otro extremo cosa que dejo nada de espacio entre sus labios. Yo me negaba a jugar a aquello.
- Entendido?- Dijo Liam en cuanto dejó de besar a Candela. Aquello para mí era una locura.
- y como sabemos con quien nos toca?- pregunté yo.
- Lo eligen los demás.- me respondió Niall.
- Sara! - gritó Paula.
- Con Zayn! - dijo a continuación Marina. Serían cabritas.
Ambos nos pusimos de pie resignados, él me miraba con su habitual mirada amenazadora, cogió una fresa del bol que había traído Liam. Se la colocó en la boca y se acercó a mí. Yo mordí con cuidado el otro extremo, no quería llegar a besarle, pero calcule mal, como no, soy la persona más patosa que existe bajo la faz de la Tierra. Noté el sabor de la fresa mezclado con el de sus labios. Esta vez el beso no fue como la otra vez apasionado, sin sentimiento. Sino que este fue dulce, tranquilo, con un regusto amargo de las fresas.



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