domingo, 2 de junio de 2013

Energía y esas cosas

CAPÍTULO 18

Escucha mientras lees: http://www.youtube.com/watch?v=UAWcs5H-qgQ

Debían de ser las cinco de madrugada cuando pusimos rumbo otra vez hacia la pequeña cabaña. No teníamos ninguna gana de volver pero tampoco era normal que nos quedásemos a dormir en aquel espeso y oscuro bosque. No sabíamos lo que allí habitaba y por mi parte prefería seguir sin saberlo. Tenia una especie de histeria nerviosa que me recorría todo el cuerpo haciendo que ni una célula  quedase libre de la energía que ahora mismo poseía. Me apetecía gritar a todo pulmón al universo que había en el cielo. La estrellas desde allí se veían de manera impresionante y mas a aquella avanzada hora de la noche. Quería contarles a aquellos  puntos luminosos en el firmamento mis temores, mis miedos, mis pequeños y grandes secretos, Todo. Por ello grité expresando  lo que llevaba dentro desde hacia tanto tiempo. No me importaba lo que los otros pensasen, aquello era una deuda pendiente entre mi mente y mi corazón, algo que tenia que haberse curado hacia mucho tiempo atrás. En otro país, en otra época y en otro momento de mi vida.
Notaba como si después de aquel grito me hubiese quedado sola en el mundo .Ni si quiera oía a mi alrededor los gritos que inundaban el aire de aquella fría noche de invierno. Parecía que habían pensado comunicarse con el universo para hacerle saber de su existencia como yo había hecho solo unos segundo atrás.
Cuando por fin nos acercamos a la luz intermitente del farol que habíamos dejado encendido estábamos demasiados exhaustos como para ni si quiera dirigirnos entre nosotros una sola palabra. Cogimos nuestros sacos, un por cada dos, un imprevisto por no habernos dado cuenta de que nos quedaríamos a dormir. Yo arrastre el mio hasta un esquina del amplio porche, era la mas cercana al hornillo que aun seguía funcionando. Quería asegurarme de que no despertaba con síntomas de hipotermia.
Esperaba tener que compartir mi saco con algunos de mis amigas pero claramente desde un principio yo ya era consciente de con quien realmente me tocaría dormir. 
- Hola- dijo alguien entre susurros acercándose mucho a mi oreja y dejando su chaqueta y botas justo en la esquina de mi campo de visión.
- Hola- le respondí yo mientras me giraba para ver como se estaba desarrollando la escena a lo largo del porche. 
Todos nos habíamos concentrado en aquella parte donde aun se notaba el calor del hornillo. La mayoría ya estaban dentro de los sacos, con los ojos cerrados y soltando algún que otro ronquido. La tranquilidad se podía palpar en el ambiente.
Me di media vuelta, me desprendí de una infinita capa de prendas hasta quedar en camiseta y cerré los ojos esperando poder conciliar el sueño rápidamente. Note como alguien se acercaba al farol y lo apagaba. 
- Auch, joder- dijo alguien en voz muy baja cuando sono un golpe.
- Estas bien?- Le pregunte en un susurro mientras el se echaba a mi lado.
- Podria estar mejor me he dado con toda la espinilla con la nevera de las bebidas. Pero si, mi alma esta perfecta esta noche si es a eso a lo que te refieres.
- Bueno era a lo primero, pero me alegra saber que tu alma es tan feliz.
Calle para dejarle reflexionar un momento. Deducí que prefería callarse lo que estaba pensando porque me envolvió con uno de sus musculoso brazos y al poco rato oí un corto ronquido proveniente de su dirección.
*********************************************************************************************

Un trino de un pájaro me despertó. Abrí los ojos sobresaltada haciendo que Zayn también tuviese que despertarse al haberle empujado con mi sorpresa. Era completamente de día y por un momento no tuve ni idea de donde estaba, tenia la mente un tanto espesa. Los que si que debían de tenerla espesa debían de ser los chicos después de la borrachera que habían pillado ayer por la noche. Eramos los únicos despiertos ya que lo comprobamos saliendo del saco y acercándonos a cada pareja. 
Bueno, mas bien fue él el que lo comprobó porque yo tenia demasiado frío como para plantearme salir de aquel refugio calentito.
Una vez comprobado que los demás dormían se volvió a tumbar junto a mi, pero no se le veía dispuesto a volver a dormir, sino que se le había quedado un media sonrisa dibujada en la cara mientras me miraba fijamente. Yo hice lo mismo que el, en aquel momento las palabras sobraban. Me encantaba la calma que había siempre al despertarte con mas gente y que esta siguiese durmiendo. Era como si el resto del mundo siguiese adormecido mientras que tu estas más viva que nunca. Justo en ese momento era cómo me sentía perdiéndome en los ojos color avellana de él.

No sé cuanto tiempo pudimos pasar así, pero tampoco sé como acabe a tan solo unos pocos centímetros de su cara. Era un enigma, cómo aquellos que había interesado a civilizaciones enteras desde tiempos inmemoriales. La energía que fluía entre nosotros no podía ser de este mundo, era demasiado pura y cristalina. Se notaba como de todo su cuerpo salía un amor casi doloroso de los enorme que era. Lo que era raro era que ese amor fuese hacia mí. Me sentía demasiado abrumada cómo para pensar en ello, en aquel momento me parecía lo más normal del mundo que él me quisiese con aquella intensidad. Pero la verdad es que mi alma tampoco se quedaba corta, porque hasta yo podía sentir como intentaba conectar con la suya en una llamada desesperada de socorro.
Noté como un escalofría recorría toda mi espalda y también como a él le brillaban los ojos. Era un momento mágico de esos que recuerdas incluso cuando ya eres abuela. 
Aunque no os lo creáis nos volvimos a dormir, porque alguien me zarandeó fuertemente y me dijo:
- Vosotros dos sois las personas más perezosas que conozco, encima que hacéis así de cerca, eh
- Lo que hagamos será cosa nuestra, no¿?- Oí cómo Zayn decía esto con voz grave mientras que se levantaba de mi lado. No tenía muy buen humor por la mañana, una cosa en común conmigo.
-Eh tápate guarro- Dijo Marina desde algún lugar indeterminado. Debía de estar en boxers.
- Marina piensa que es un bañador- Le contesté yo mientras me incorporaba riéndome. Parece que aquel día en mí estaba prohibido el mal humor. Por mí perfecto. ¿Qué nos depararía el destino?

No hay comentarios:

Publicar un comentario