CAPÍTULO 12
Hasta que no acabó la canción, sus ojos no se separaron de los míos. Por una parte la sensación me había dejado intrigada por dentro pero por otro lado, me sentía feliz de que por fin un chico me mirase de aquella manera tan intensa y que tan bien conocía yo.
En España hasta hacía unos cinco meses había tenido un novio, que al comienzo se había portado de maravilla conmigo, era atento, cariñoso, comprensivo, pero a medida que el tiempo pasaba, cada vez se portaba peor conmigo hasta que el día que intentó ponerme la mano encima le dejé sin ninguna pena o duda. La verdad es que ese había sido mi único novio serio y no me salió que digamos de maravilla. A si que una cosa más para que no confíe en los chicos. Poco a poco iba acumulando cosas que me hacían mas arisca con ellos, la desconfianza me reconcomía.
-Sara??
Levante la cabeza y el hijo de la amiga de Anne estaba a mi lado, mirándome con cara de preocupación.
-Sí, dime. Lo siento estaba pensando- le dije mientras sonreía.
-No pasa nada, solo vine, porque de repente vi que te ponías triste y eso no lo quiero permitir. ¿Por qué es? ¿acaso por ese amigo de Harry que trata así de mal?- me explicó mientras se agachaba para estar a mi altura.
- Ow, no me trata mal. Tan solo no le caigo bien. Tranquilo estoy bien. ¿Cómo te llamas?
-Me llamo Finn, encantado- se acercó a mí y me dio dos besos.- podemos ir a un lado mas tranquilo, por favor.
- Claro, pero ,¿para qué?.- le pregunté yo desconcertada.
-Para hablar .- me contestó mientras me sonreía.
-Esta bien, vamos al trastero, allí estaremos tranquilos- le respondí yo, mientras le cogía de la mano para guiarle hasta allí.
Subimos las escaleras y note unos ojos clavados en mis espaldas, la verdad es que no se como supe que era él y tampoco me explico la sensación irrefrenable de que tenía que darle celos, por todos los medios. A si que en medio de la escalera me paré, me quedé en frente de Finn y me acerqué poco a poco a él. Por dentro me estaba derritiendo de vergüenza pero por fuera estaba mostrando toda la seguridad en mi misma que pude recoger de todos los rincones de mi cuerpo. Me paré cuando estaba a un milímetro suyo y noté como su respiración era acelerada, el último paso no lo tuve que dar yo gracias a dios. Se acercó a mí lo suficiente como para que notase sus labios en los mios. Sabía que la mitad de la familia de Harry y que ahora también era mía me estaban mirando asombrados, pero por una vez no sentí reparo y le besé aún más apremiante.
Cuando nos separamos la gente ya había perdido el interés por nosotros y solo nueve personas nos miraban sin despegar ojo de nosotros. Caminamos hasta el trastero sin decir palabra y cuando yo cerré la puerta y me dispuse a encender el interruptor, noté una mano agarrando la mía y susurrándome al oído:
- ¿Para qué encenderla?.
- N..no no Finn creo que me has entendido mal, yo he querido subir aquí para hablar...- no me dejó terminar la frase porque sus labios se volvieron a posar en cima de los míos, esta vez él era quién me besaba a mí como si quisiese algo más. Mientras me seguía besando me fue acercando a unas mantas donde nosotros la otra noche habíamos jugado a la botella. Me recostó en el suelo y me siguió besando largo rato. Yo la verdad es que no me enteraba muy bien de lo que estaba pasando, tan solo le seguía el juego, por que aquella noche me apetecía olvidar todo los que durante aquellos meses había sufrido.
Una vez que Finn se cansó de los besos, los abrazos, me comenzó a acariciar por debajo de mi camiseta de lana, era una sensación impresionante. Parecía que miles de bichitos me estaban haciendo cosquillas por toda mi barriga. Pero supe que él quería más de lo que yo estaba dispuesta a darle cuando una de sus manos se posó sobre mi sujetador.
Entonces me incorporé rápidamente y traté de alejarme de él. Con muy poco éxito. Noté que ahora sus manos me rodeaban la cintura con más fuerza de la necesaria, como para que fuese un abrazo. Sentí como una de sus manos volvía otra vez al lugar de donde yo se la había arrebatado. En ese momento no sabía que hacer, no le iba a permitir hacer nada, pero si gritaba todo el mundo pensaría que yo era una furcia, cosa que era mentira. Estaba pensando sin descanso cuando una rendija de luz entró por la puerta que alguien había abierto. Vi que una silueta de un chico se recortaba en el marco de esta y que la silueta cada vez se acercaba más.
- Eh¡ tu¡ sepárate de ella ahora mismo.- dijo una voz que sonaba bastante enfadada.
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